Sábado , 27 Mayo 2017
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El río: el pasaje en el simbolismo del pesebre

El río, en el pesebre popular napolitano, representa la transición de la vida cotidiana a una dimensión diferente, como es el caso, en la “Divina Comedia”, para Dante cruzar el Aqueronte. A este elemento están vinculadas las figuras del pescador y de la lavandera.

El río en el pesebre napolitano es uno de los elementos típicos y más llamativos, a menudo encerrado entre dos paredes de montaña como acantilado, formando, antes de llegar al suelo, una pintoresca cascada.

Un paisaje como este viejo puente de Sorrento representado por el artista del Ochocientos Achille Vianelli y que podría ser para ti un buen punto de partida para tu pesebre.

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Arco Puente en Sorrento. Achille Vianelli

En el pesebre popular del río es a menudo representado estilizado por la envoltura de papel de plata de las barras de chocolate; pero hay alguien que empuja el deseo de realismo hasta a hacer fluir agua real (unica pieza móvil en el paisaje del pesebre) y para ello se utilizan los instrumentos más extraños.

En la estructura del pesebre, la presencia del río, por supuesto, refleja la realidad de los hechos, porque el paisaje natural de la Campania es rica en ríos, pero al mismo tiempo es un bloque de construcción que es particularmente importante desde un punto de vista simbólico.

El río, de hecho, está vinculado a la simbología general del agua, pero, en comparación con el agua del mar y la lluvia, es agua en movimiento, que pasa y arrolla, por lo que sugiere la idea de purificación, porque el agua que fluye se lleva consigo todas las impurezas.

Como ya he mencionado en el artículo sobre el reconocimiento y la interpretación del símbolo, una de las expresiones más interesantes y complejas del espíritu son los símbolos mismos: a través de ellos, el espíritu habla al hombreen en los sueños, en las religiones y en el arte. Por esto, el simbolismo del río no puede dejar de hacer lo que acabo de decir.

Ya la abrumadora fuerza de su impulso indica que el agua que fluye en el alveo de un río es un elemento peligroso, pero la dificultad de cruzarlo, si no hay un puente, o no se tiene a disposición un medio adecuado, establece un límite entre dos zonas bien diferenciadas: a menudo, incluso en la geografía política, un río es la frontera entre los dos estados.

La fantasía del fabricante de pesebres tiene la oportunidad de disfrutar de su talento en construir un puente por encima del río: puede ser un puente de tablas y cuerdas, suspendido en alto, entre dos paredes de roca, o un puente arqueado en el llano, para permitir el paso entre las dos orillas. En cualquier caso, la importancia de este elemento se destaca por el cuidado tomado para construirlo.

Tanto es así, que en el folclore de los pueblos, el puente se considera un punto en el que suceden encuentros peligrosos: en la “visión de San Pablo” (un texto cristiano que data del siglo IV dC), en el Infierno hay un puente sobre el que las almas deben pasar; en las leyendas y el folclore sobre el diablo, se dice que el puente es el lugar donde se puede hacer la reunión, muy desagradable, con este señor que aparece a veces bajo la apariencia de un perro.

La importancia del punte es tal que aparece más de una vez en los “Emblemas” de Atalanta fugiens, un texto hermético debido al médico y músico Michael Maier, que vivió entre el Quinientos y el Seiscientos, y también estubo en la corte del emperador Rodolfo II d’ Habsburgo. En este texto, dibujos, palabras y música se unen para formar un discurso unitario.

Atalanta Fugiens - Emblema XIII
Atalanta Fugiens – Emblema XIII
Atalanta Fugiens - Emblema XXII
Atalanta Fugiens – Emblema XXII
Atalanta Fugiens Emblema XXXVI
Atalanta Fugiens Emblema XXXVI

Desde un punto de vista espiritual, por lo tanto, el río indica un límite que tal vez lo más prudente es no pasar, porque puede ser imposible volver. Una vez más, lte remito a la obra del poeta italiano Dante: en la orilla del Aqueronte, el río infernal, más allá del cual comienza el verdadero infierno, el poeta se reúne en el demonio Caronte la primera oposición a su viaje en el mas allá. Está implícito el aviso a regresar, ahora que todavía puede hacer esto: después de que sería imposible, debido a que el río se atraviesa en una sola dirección.

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La triste Riviera de Aqueronte – Infierno, Canto III de la Divina Comedia. Ilustración Gustavo Doré

Si la ruta en el pesebre es, como yo lo entiendo, el camino tomado por Benin, en su sueño, o mejor dicho, en su visión, el río quiere indicar entonces que, cruzandolo, se entra en un dominio que ya no es el de la vida cotidiana.

En su viaje, Benin, y quien con el cumple este viaje, ya ha encontrado dos “personajes” clave, el cazador y el pescador, que interpreté como en contraposición, significando la oposición, pero también la naturaleza complementaria de la vida y de la muerte.

Especialmente el pescador se relaciona con el simbolismo del río, por varias razones que he explicado en su lugar.

Hay que tomar nota aquí de una aparente extrañeza.

Nápoles es una ciudad de mar, y sin embargo, en el pesebre popular, el pescador está representado en el acto de lanzar la sedal en el río.

La pesca, sin embargo, siempre ha ejercido sobre el mar: después de todo, en el pesebre mismo, los bancos y cestos de pescado presentan la típica fauna marina del Mediterráneo.

El pescador del pesebre, entonces, lanza su sedal en el río, ya que está estrechamente vinculado al mismo por el complejo aplazamiento de significados psicológicos y simbólicos.

Sin embargo, la intuición no comprenderia la totalidad de este simbolismo, si no viniera en su ayuda la tercera figura, que también está vinculada al agua que fluye, el río, entonces, o incluso a la fuente: la lavandera, que está con el cazador y el pescador formando una especie de tríada inseparable y que dirige la interpretación hacia un sentido más alto, que va más allá de la circularidad de la vida-muerte-vida.

En la construcción del próximo pesebre, entonces, mete una atención especial en lo que representa el río y el puente que lo cruza. No importa que se obtenga, como hago yo, con papel de plata, con un algodón y otros medios similares, o haciendo deslizar sobre el pesebre la verdadera agua.

Lo importante es que en el pesebre debe haber un río.

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